miércoles, 24 de diciembre de 2008

Navidad, blanca navidad !!



Exactamente faltan 39 minutos para celebrar la navidad. Entiendo esta festividad como un símbolo de unión familiar, el mismo hecho de compartir, no solamente meros regalos, sino una cena junto a los seres queridos, un abrazo, un beso, un momento de reunión lleno de alegría.

Hace un año festejé la navidad fuera del país, en EEUU específicamente. Fue una experiencia divertida y alucinante. Ahora me toca festejarla junto con mi mamá y la verdad es que extraño mucho los EEUU, pero pasarla con la familia no tiene comparación alguna. Horas antes estuve cenando en casa de mi papá junto con mis tíos, primos, etc. Hicimos el ya clásico intercambio de regalos y fue un momento muy bonito, como usualmente suele ser.


Sin embargo, por cosas que uno nunca podrá entender, la navidad no es igual para todos. Hace minutos regresaba de la casa de mi papá y casi llegando a la mía vi por una de las ventanas del taxi cómo unos niños de unos 10 u 11 años estaban afuera vendiendo sus caramelos, mientras su padre hacía lo mismo apoyado en sus muletas. No soy de piedra y esa situación me incomodó bastante. Sentía algo raro dentro de mí, era una combinación de rabia, cólera, no sabría cómo definirla. No podría sentir pena por ellos, puesto que se trata de gente que día a día trata de llevar un pan a su casa y, asimismo, tienen que pasar la noche fuera de casa expuestos ante cualquier peligro.


Es triste esta situación, es incómoda. Pienso que soy una persona muy dichosa de tener con quien pasar la navidad, y siquiera tener una cena aceptable. Pero es triste también saber que hay gente que no la pasa tan bien. Ojalá que con el paso de los años esta situación cambie en gran medida. Sé que es difícil cambiar el mundo de un solo golpe, pero tengo fe en que aún existe una luz en medio de tanta tiniebla. Sé que puedo sonar un poco pesimista, pero creo que es una realidad y debemos ser conscientes de ello y afrontarla.


Faltan escasamente 12 minutos para las 12 pm. Una muy feliz navidad para todos!

jueves, 18 de diciembre de 2008

El otro lado del póquer ...


Son exactamente las 3:40 am y me encuentro reunido con un grupo de amigos jugando una partida de póquer. Un juego muy ameno a mi parecer que ha pasado de ser meramente eso, par a convertirse en casi un ritual entre nosotros. No solo por lo que implica dicho juego que es el hecho de ganar unos cuantos soles que servirán para, como se dice vulgarmente, “parar la juerga” del fin de semana, sino porque ha servido como un medio para unirnos y pasar agradables momentos de ocio y diversión.

Para variar, he sido el primero en perder toda mi apuesta en el bendito juego. Poco me importa eso. Al fin y al cabo no son más que unos 7 soles que sé que recuperaré en algún momento. Lo divertido y lo que sí me importa es que me encuentro con mis grandes amigos, conversando, tomando unas “chelas”, fumando unos cuantos “puchos”, acompañados siempre de buena música.

En este preciso instante estamos decidiendo quien va a comprar unos cuantos cigarros para amenizar más la jornada. Es tarde y el único lugar donde podemos encontrar algunos es un grifo cercano a mi casa. Tenemos algo de sueño, pero ya decidimos ir a comprar. Ya vuelvo, hace algo de frío allá afuera.
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Volví, no hacía tanto frío como pensé. Compramos una cajetilla de cigarros y unas cuantas galletas. Ellos juegan, yo miro. Este juego es a veces interminable, pero la música y la plática impiden que nuestros ojos se cierren, aunque el cansancio ya asoma a través de nuestros debilitados rostros y los ojos caídos y enrojecidos.

Seguro que me levantaré tarde hoy y continuaré mi habitual rutina como siempre. Hoy me di cuenta de algunas cosas que me hicieron reflexionar por un instante. Y es que momentos como este debieran repetirse más a menudo. Lo disfruto y no me canso. Fanático del póquer me volví, quizás no por el dinero puesto en juego, sino por la oportunidad de pasar momentos agradables con la gente que quiero.

A dormir (son ya las 4:34 am, es tarde)

martes, 16 de diciembre de 2008

Los peruanos sí que somos ingeniosos!!


Estoy muy convencido de que el Perú es un país de ingeniosos. Es gratificante ver que muchas personas utilizan la creatividad y el ingenio para salir adelante, sobre todo cuando aprovechamos nuestros propios recursos y los mostramos al mundo. O mucho más gratificante es cuando personas con pocos recursos se las ingenian de alguna manera para llevar el pan a su casa, ya sea inventando nuevos negocios o haciendo un sinfín de cosas para lograr ello. Pero una cosa muy distinta (y repugnante por cierto) es utilizar este ingenio para aprovecharse de los demás, vale decir, para estafar.

Me refiero específicamente a una nueva modalidad de estafa, muy ingeniosa creo yo, en la que inescrupulosos sujetos sin sangre en la cara se aprovechan de la ingenuidad de muchos para cometer estas bajezas. Lo más indignante es que muchas de sus víctimas son gente a la que desgraciadamente no le sobra el dinero. Seguro que ya muchos de nosotros hemos estado en el blanco de estos “ingeniosos” personajes, pero que felizmente no hemos caído en la trampa.

Hace poco más de 3 meses recibí un mensaje curioso a mi celular y de un número desconocido. Este mensaje que parecía ser enviado por la empresa de telefonía celular Claro (aunque según los dígitos pude reconocerlo como Movistar) decía que yo había sido un afortunado ganador de un TV plasma de 21”, un celular Motorola y un equipo de sonido. Decía también que debía devolver la llamada para coordinar la entrega del premio. Bueno, rara me parecía la procedencia del número, así que no hice caso. A los pocos días, en un canal de televisión, pasaron un reportaje en el que muchas personas estaban siendo estafadas con esta modalidad y que al momento de comunicarse con quien supuestamente ofrecía el premio, les pedían que compraran sendas tarjetas prepago de diversos precios y les dictaran las claves que ahí aparecían. ¿Para qué? Pues para quedarse con todo el saldo y dejar a los supuestos e incautos ganadores con las manos y los bolsillos vacíos. También recuerdo que se hacían pasar por productoras de conocidos programas de televisión que daban premios a los que recibían la llamada a cambio de dar el número de clave de estas tarjetas.

Y esto no es todo. Les cuento otra anécdota más curiosa que la primera.
Hace algunas semanas me encontraba reunido en casa de un amigo haciendo un trabajo grupal para la universidad. Bien entrada la noche recibimos la llamada de otro amigo nuestro diciéndonos que un conocido en común había sido llevado a una comisaría, detenido por portar marihuana entre sus cosas. Obviamente, entre quienes nos encontrábamos reunidos, un profundo silencio y miradas de sorpresa volvieron aún más tenso el ambiente de estudio. No lo podíamos creer así de simple. Nos dijeron que el supuesto comandante de la comisaría pedía tarjetas prepago para dejarlo en libertad.

Esto ya me parecía raro, y antes de que mi amigo dueño de la casa vaya por una tarjeta, decidí llamar al supuesto involucrado. Entró la llamada y escuché su voz. El diálogo fue más o menos el siguiente:

- Oe, ¿qué fue? ¿Estás bien?
- ¿Qué fue de qué?
- ¿No estás en la comisaría?
- ¿De qué hablas?
- Es que acabo de recibir una llamada y me dijeron que te detuvieron por portar marihuana y que estabas detenido en una comisaría.

- Hablas huevadas, estoy chupando en Elos. Te han hueveado, debe ser broma!

Definitivamente sentí que se trataba de una nueva modalidad e intento de estafa. Llamamos de vuelta a nuestro amigo y le dijimos que todo estaba bien y que no pasó nada con Jonás (así bautizaré al involucrado) y que se encontraba libando licor en un bar muy concurrido por la masa estudiantil de nuestra universidad. Todo quedó prácticamente aclarado y nosotros aliviados al saber que nuestro querido y entrañado amigo, cuya reputación jamás pondríamos en tela de juicio, se encontraba sano, salvo y libre de polvo y paja.

En fin, espero que a través de este humilde blog y con estas anécdotas, muchos de nosotros ya estemos alertas ante estas situaciones y no caigamos en el juego. Estos facinerosos se consiguen la información de la supuesta víctima y llaman haciéndose pasar por ella para aumentar el grado de credibilidad a estas llamadas. Estemos atentos y verifiquemos bien los números de los cuales recibimos las llamadas. Qué triste que usemos el ingenio para engañar a los demás y como dice un columnista de un conocido diario chicha: Apago el televisor!!

Para todo hay una primera vez …!


Siendo exactamente las 10 y 46 pm de hoy martes 16 de diciembre empieza mi nueva incursión en el mundo de los blogs. Intenté empezar más temprano, incluso ya tenía este post listo, pero mi conexión me jugó una mala pasada y todo aquello que escribí se borró. Entiendo, son gajes del oficio. Nada me hubiera costado escribir primero en Word y luego pasar todo a la página, pero soy nuevo en esto, así que de los errores se aprende.

Bueno, empecé mi desaparecido primer post haciendo mención del hecho de cómo es que me interesé en abrir una cuenta y empezar a postear. Mi contacto con los blogs no es reciente, sino que se remontan quizás hasta hace un par de años más o menos cuando un amigo de la universidad me mostró el suyo. Este tenía posts breves y en él había temas de publicidad, marketing, y cosas por estilo que de hecho me interesaban. Sin embargo, no le encontraba el gusto aún ni mucho menos llegaron a concitar mi atención completamente porque lo veía muy parametrado, muy situado en una sola temática. Obviamente, no dejaba de tener cierto interés, pues tenía videos y gráficos que me parecían entretenidos y llamativos.

Blogs ya he visitado miles desde entonces. Van desde aquellos que solamente te dan cierta información para seguir pasos para instalar programas en computadora, tutoriales, de temas educativos específicos hasta aquellos en los que se ven reflejadas vivencias propias, anécdotas, etc. En fin, temas hay por montones, lo que importa básicamente son las ganas y la predisposición que uno tenga para escribir y reflejar en estos blogs lo que uno piensa, siente o gusta.

Bueno, este humilde blog no pretende tener niveles exorbitantes de lectoría, ni mucho menos pretende ser el mejor o el más comentado de la blogósfera. Sé que ello representa una tarea ardua. Lo que sí espera es poder servir de medio para canalizar aquellos momentos de aburrimiento y holgazanería de los que muchas veces puedo ser presa, y ser utilizado con el fin de entretenerme, divertirme y plasmar en él aquello que encuentre interesante en el día a día, mis propias experiencias y, por qué no, una que otra banalidad.

Sé que críticas vendrán por montones y bienvenidas serán. Sin embargo, espero que esta nueva experiencia sea placentera y entretenida, y sobre todo que colme mis propias expectativas. Aunque debo decir que no esperaba escribir en un blog alguna vez, debido al desgano y dejadez tan recurrentes en mi forma de ser, pero me animé por fin luego de haber ya tenido una cuenta anterior a la que dejé abandonada por cuestiones ya mencionadas. Pero no me desanimo, pues para todo siempre hay una primera vez.