jueves, 18 de diciembre de 2008

El otro lado del póquer ...


Son exactamente las 3:40 am y me encuentro reunido con un grupo de amigos jugando una partida de póquer. Un juego muy ameno a mi parecer que ha pasado de ser meramente eso, par a convertirse en casi un ritual entre nosotros. No solo por lo que implica dicho juego que es el hecho de ganar unos cuantos soles que servirán para, como se dice vulgarmente, “parar la juerga” del fin de semana, sino porque ha servido como un medio para unirnos y pasar agradables momentos de ocio y diversión.

Para variar, he sido el primero en perder toda mi apuesta en el bendito juego. Poco me importa eso. Al fin y al cabo no son más que unos 7 soles que sé que recuperaré en algún momento. Lo divertido y lo que sí me importa es que me encuentro con mis grandes amigos, conversando, tomando unas “chelas”, fumando unos cuantos “puchos”, acompañados siempre de buena música.

En este preciso instante estamos decidiendo quien va a comprar unos cuantos cigarros para amenizar más la jornada. Es tarde y el único lugar donde podemos encontrar algunos es un grifo cercano a mi casa. Tenemos algo de sueño, pero ya decidimos ir a comprar. Ya vuelvo, hace algo de frío allá afuera.
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Volví, no hacía tanto frío como pensé. Compramos una cajetilla de cigarros y unas cuantas galletas. Ellos juegan, yo miro. Este juego es a veces interminable, pero la música y la plática impiden que nuestros ojos se cierren, aunque el cansancio ya asoma a través de nuestros debilitados rostros y los ojos caídos y enrojecidos.

Seguro que me levantaré tarde hoy y continuaré mi habitual rutina como siempre. Hoy me di cuenta de algunas cosas que me hicieron reflexionar por un instante. Y es que momentos como este debieran repetirse más a menudo. Lo disfruto y no me canso. Fanático del póquer me volví, quizás no por el dinero puesto en juego, sino por la oportunidad de pasar momentos agradables con la gente que quiero.

A dormir (son ya las 4:34 am, es tarde)

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